La modificación no afectará la elegancia, delicadeza y será más fiestero.
En medio de la polémica y de diversas inconformidades en el Huila, gestores culturales, bailarines, la Secretaría de Cultura y los Vigías del Patrimonio definieron el tempo oficial del sanjuanero huilense tras varios encuentros de concertación. La medida se adoptará mediante decreto.
El acuerdo fija un tempo de 116 beats por minuto (BPM) y ratifica la estructura coreográfica tradicional, compuesta por tres pasos básicos y ocho figuras.
Liliana Quimbaya, secretaria de Cultura del Huila, explicó que la decisión surgió durante una jornada de socialización en la que participaron portadores de la tradición, parejos, academias y gestores culturales. En ese espacio analizaron el ritmo que mejor representa la esencia festiva del bambuco fiestero y del baile del sanjuanero.
Así, el sector cultural del Huila concertó el tempo oficial del sanjuanero en 116 BPM, con una duración aproximada de dos minutos. Este tema había sido uno de los puntos más debatidos en la construcción del Plan Especial de Salvaguardia (PES), una deuda histórica pendiente desde 2011 con el decreto 1900.
Según los participantes, la decisión no busca “reducir el tiempo” de la danza, sino rescatar la esencia melódica original concebida por Anselmo Durán Plazas en 1936, interpretada en el carácter del bambuco fiestero. Así lo evidencian fuentes documentales, registros de hemeroteca y material audiovisual conservado desde la década de 1970.
La Academia Huilense de Historia destacó el trabajo que la Secretaría de Cultura y los Vigías del Patrimonio Huiltur han desarrollado durante años mediante talleres y encuentros zonales en distintos municipios del departamento. Estos espacios han permitido recoger testimonios, vivencias y saberes clave para la construcción del Plan Especial de Salvaguardia.
Por su parte, el parejo sanjuanero Jairo Moya recordó que la estructura coreográfica tradicional incluye tres pasos básicos y ocho figuras. Además, los participantes definieron parámetros para el traje tradicional.
En el vestuario femenino se estableció el uso de falda a media pierna con nueve ramos de flores, acompañada de detalles en encaje y millaré. Para el vestuario masculino se reiteró el uso del sombrero de pindo, pañuelo rojo y cinturón de tres hebillas.
Finalmente, los participantes acordaron implementar estos lineamientos desde 2026 en concursos, festivales y eventos oficiales. Para respaldar la iniciativa, los parejos elaboraron un documento virtual que firmarán artistas, gestores culturales y ciudadanos interesados en apoyar la medida.






