Gobierno colombiano busca renegociar límites marítimos y defender su soberanía en el Caribe.
Colombia reabre la disputa con Nicaragua por los espacios marítimos del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El presidente Abelardo de la Espriella anunció que buscará un acuerdo con Managua para resolver las diferencias territoriales, bajo la premisa de que el país no cederá más territorio marítimo.
La controversia se remonta al fallo de 2012 de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que reconoció la soberanía colombiana sobre las islas y delimitó una extensa zona marítima a favor de Nicaragua. Ahora, el Gobierno colombiano cuestiona la aplicación literal de esa decisión y plantea nuevas alternativas jurídicas.
Colombia defiende su soberanía
Durante una visita al archipiélago, el mandatario afirmó que Colombia protegerá los espacios marítimos que considera propios. Además, anunció la intención de expedir un decreto para establecer nuevos límites en el Caribe, aunque no presentó detalles sobre su alcance ni sus fundamentos jurídicos.
Por su parte, el ministro del Interior, Rodrigo Lara, propuso revisar la delimitación mediante líneas de base archipelágicas. Esta interpretación plantea considerar el conjunto de islas como una unidad territorial, en lugar de trazar los límites alrededor de cada formación por separado.
Sin embargo, el planteamiento genera debate entre especialistas en derecho internacional. Walter Arévalo Ramírez, presidente de la Academia Colombiana de Derecho Internacional, advirtió que modificar los espacios marítimos reconocidos a Nicaragua podría contradecir la sentencia de 2012.
Disputa marítima entre Colombia y Nicaragua
El debate también involucra la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que establece condiciones específicas para utilizar líneas de base archipelágicas. Según el experto citado, estas disposiciones están dirigidas principalmente a Estados archipelágicos, no a países continentales con islas.
En 2023, la CIJ rechazó la pretensión de Nicaragua de extender su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas desde su costa. Por tanto, cualquier nueva iniciativa deberá considerar los antecedentes judiciales y las obligaciones internacionales de ambos países.
Finalmente, especialistas consideran que un diálogo bilateral podría facilitar acuerdos sobre pesca, cooperación marítima y lucha contra el crimen organizado. No obstante, las tensiones diplomáticas entre Bogotá y Managua representan un obstáculo para alcanzar una solución negociada.






