Los cuerpos de Juan Ernesto Quintero Aquite, John Fader Cruz Silva y Romer Vargas Silva no han sido entregados a las familias.
Son tres los huilenses que murieron en la tragedia ocurrida el pasado 23 de marzo en Puerto Leguizamo, Putumayo, cuando un avión de la Fuerza Aérea cayó en picada con 126 integrantes de la fuerza pública. En esta tragedia fallecieron Juan Ernesto Quintero Aquite, John Fader Cruz Silva y Romer Vargas Silva, estos dos últimos integrantes de una misma familia y los tres oriundos del municipio de Nátaga.
En este municipio, la administración emitió un decreto de duelo y, con la bandera a media asta, rinde homenaje póstumo a los tres militares que fallecieron en Puerto Leguízamo, Putumayo.
Las familias de las víctimas continúan a la espera de la identificación de los cuerpos para la entrega; sin embargo, se conoció que las exequias de dos de las víctimas se realizarán en Nátaga, mientras que el cuerpo de Juan Ernesto Quintero Aquite será trasladado al departamento de Putumayo, donde residía su esposa.
José Adelmo Liévano, alcalde del municipio de Nátaga, dio a conocer que “nuestro municipio se encuentra de luto; fueron tres héroes de la patria que lamentablemente murieron allí en esa catástrofe aérea que ocurrió en el departamento del Putumayo. Acá hay un decreto que expedimos; es un decreto de duelo; la bandera hoy está en el balcón de la administración municipal, a media asta. Organizamos un escenario público para que la comunidad los acompañe en un homenaje póstumo que le vamos a hacer a los tres héroes”.
En el municipio se está organizando un acto administrativo de duelo, igual de exaltación por la labor cumplida de los soldados fallecidos.
Romer, que tenía 22 años, llevaba dos años en el ejército y junto a su sobrino John Fader Cruz Silva, soldados profesionales que hacían parte del grupo de militares que el pasado 23 de marzo subieron al avión Hércules. Ellos nacieron casi iguales; el uno nació en septiembre y el otro en octubre, se criaron juntos como dos hermanitos, ellos estudiaban juntos, se fueron a presentar juntos el servicio militar y quedaron en el mismo pelotón; ellos eran como dos hermanitos.
Aura Esneda Vargas Silva, hermana de Romer, indicó: “Él siempre soñaba con tener las cosas de él para mi mamá, que no le faltara nada. Él venía con unos sueños de darle a mi madre, este fin de semana, darle y comprarle un comedor, darle las cosas. Él era una persona muy callada, pero él era muy bueno, muy buen hermano. No se metía con nadie. Eran callados, porque juntos eran así”.
Otra de las víctimas fue Juan Ernesto Quintero Aquite. Su esposa Yesi Lorena López Olaya, en estado de embarazo, recordó las últimas conversaciones que tuvo con él.
“Mi esposo fue un hombre muy entregado, él tenía un profundo amor a su patria, siempre me decía que ese era el sueño de él. Yo soy docente, que cuando cumpliera 13 años de servicio llevaba 8; él se iba a retirar. Cumplió 30 años el 12 de marzo; ese día estaba muy feliz. Me dijo: “Mi amor, cuando salga, vamos a festejarlo”. Yo ese día lo llamé; a él le tocó ranchar, tuvieron un operativo y él no quiso ir, prefirió ranchar. Hablamos todo el día”, dijo López.






