Explosión dejó un joven muerto y dos heridos graves en Tibú
La mina antipersonal en Catatumbo provocó una nueva tragedia en Norte de Santander. Tres jóvenes resultaron afectados tras caer en un campo minado en el kilómetro 25 de la vía que comunica a La Gabarra con Tibú. Uno murió en el lugar, mientras los otros dos permanecen heridos.
El hecho volvió a encender las alarmas por la presencia de artefactos explosivos en esta zona del país. Los dos sobrevivientes recibieron atención inicial en el hospital de Tibú, pero necesitan un traslado urgente hacia Cúcuta para continuar con su tratamiento especializado.
Sin embargo, la mina antipersonal en Catatumbo no representa el único obstáculo para los heridos. Los problemas de seguridad en las carreteras mantienen suspendida la evacuación, debido a la presencia de retenes ilegales que dificultan el desplazamiento de las ambulancias.
Luis Fernando Niño, consejero de Paz de Norte de Santander, explicó que las condiciones de orden público impiden movilizar a los pacientes hacia Cúcuta. Además, habitantes y líderes sociales reportaron dificultades con la disponibilidad de ambulancias en el territorio.
La situación también genera preocupación por la misión médica, cuya labor enfrenta riesgos en medio del conflicto armado. Las autoridades consideran que cualquier ataque contra personal sanitario o vehículos de emergencia constituye una grave vulneración del Derecho Internacional Humanitario.
Mientras tanto, las autoridades buscan establecer una ruta segura para trasladar a los dos jóvenes heridos. Cada hora resulta determinante, debido a la gravedad de las lesiones que sufrieron tras la explosión del artefacto explosivo.
El nuevo caso ocurre en medio de la crisis de seguridad que golpea al Catatumbo, región afectada por enfrentamientos entre estructuras armadas ilegales. Según las cifras citadas en el reporte, el conflicto ya ha provocado decenas de miles de desplazamientos y numerosos homicidios.
La mina antipersonal en Catatumbo vuelve así a mostrar el impacto que deja la violencia sobre la población civil. Mientras las comunidades reclaman garantías para movilizarse y recibir atención médica, la Iglesia católica y otros sectores mantienen llamados al diálogo y a la búsqueda de una salida negociada al conflicto.






