El Ministerio de Medio Ambiente anunció el procedimiento de eutanasia para 80 hipopótamos, esto como medida de control.
El Gobierno nacional enfrenta la crisis de hipopótamos con una medida drástica: el Ministerio de Ambiente emitió una circular que establece los protocolos para proceder con la eutanasia de aproximadamente 80 individuos.
La ministra encargada, Irene Vélez, explicó que la decisión responde a una necesidad urgente de control poblacional. Los intentos de traslado internacional han fracasado estrepitosamente.
Una de las razones principales del rechazo internacional es el estado genético de los animales. Al descender de solo cuatro ejemplares traídos ilegalmente por Pablo Escobar en los años 80, la población actual sufre de endogamia.
La ministra reveló que se han encontrado individuos con mutaciones. “Hay una deformación de la trompa de los hipopótamos”, advirtió Vélez, señalando que este empobrecimiento genético genera malformaciones visibles.
Una especie dañina
Esta crisis de hipopótamos tiene un impacto ecológico devastador. La ministra fue enfática: “Es una especie invasora que para nuestra ecología es dañina y está afectando de manera brutal la población de manatíes y de tortugas”.
El plan de choque busca reducir la población actual, estimada en unos 200 individuos. El protocolo contempla dos modalidades: eutanasia química y eutanasia física mediante dardos letales.
Realizar estos procedimientos no será económico. Se estima que el costo por cada animal asciende a los 50 millones de pesos, incluyendo el encerramiento, el desplazamiento del equipo técnico y los medicamentos.
Un potencial problema
Como se mencionó inicialmente estos animales fueron traídos por Pablo Escobar para su Hacienda Napoles en los años 80’s, la muerte del capo sumado al poco control estatal permitió la proliferación de esta especie aprovechando la ausencia de depredadores además de la abundancia de recursos como comida y agua.
La crisis de hipopótamos podría agravarse si no se actúa ya. Las proyecciones científicas indican que, para el año 2030, la población podría alcanzar los 500 ejemplares. La disposición final será el “enterramiento in situ” para garantizar la salubridad de las zonas afectadas.






