El telescopio canadiense detecta señales antiguas para estudiar la expansión cósmica
Un importante avance en astronomía permitió que el telescopio canadiense CHIME detectara directamente el tenue brillo del hidrógeno proveniente de una etapa antigua del universo. El hallazgo abre una nueva ventana para estudiar la expansión cósmica y la naturaleza de la energía oscura.
CHIME mapea el hidrógeno del universo mediante una técnica que utiliza exclusivamente sus propios datos para identificar la señal de radio emitida por el gas. Según los investigadores, esta metodología podría permitir estudiar grandes regiones del cosmos sin depender de observaciones realizadas por otros telescopios.
El hidrógeno representa el elemento más abundante del universo y constituye una materia fundamental para la formación de estrellas. Por ello, su débil emisión de radio funciona como un trazador cósmico, capaz de mostrar cómo se distribuye la materia a enormes distancias y durante diferentes etapas de la historia universal.
Además, los científicos buscan utilizar esta información para investigar la energía oscura, fenómeno asociado con la expansión acelerada del universo. Las teorías sobre su naturaleza todavía presentan importantes interrogantes, por lo que nuevas mediciones independientes podrían aportar datos para contrastar diferentes explicaciones.
El radiotelescopio CHIME se encuentra cerca de Penticton, en Columbia Británica, Canadá, y observa diariamente el cielo del hemisferio norte. El proyecto reúne instituciones científicas canadienses y colaboradores internacionales para estudiar la estructura y evolución del universo mediante señales de radio.
Anteriormente, los investigadores necesitaban combinar las observaciones de CHIME con estudios de galaxias realizados por otros telescopios. Ahora, CHIME mapea el hidrógeno del universo directamente y puede analizar la distribución del gas a una escala mucho mayor, con una metodología que los científicos describen como más económica.
Los investigadores analizaron observaciones obtenidas durante 94 noches en 2019 y dedicaron más de un año a comprobar que la señal no correspondiera a interferencias o errores. Los resultados indican que cerca del dos por ciento del hidrógeno se encontraba en forma atómica neutra durante el período estudiado.
Finalmente, el equipo ya trabaja con casi siete años de información recopilada por el instrumento. Estos datos permitirán ampliar la investigación hacia épocas todavía más antiguas, cuando el universo tenía aproximadamente tres mil millones de años. CHIME mapea el hidrógeno del universo y podría aportar nuevas herramientas para comprender su evolución.






