Los mandatarios departamentales se encuentran inquietos frente al futuro del sistema de salud ante liquidaciones de EPS.
El anuncio presidencial sacudió los cimientos del sistema de salud colombiano. La orden del presidente Gustavo Petro de liquidar las EPS en quiebra encendió las alarmas de los gobernadores del país, quienes hicieron un llamado urgente a no improvisar con un sistema que ya enfrenta profundas crisis estructurales. La advertencia principal gira en torno a los pacientes, cuya estabilidad y acceso a tratamientos estarían en riesgo inminente.
La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, se convirtió en una de las voceras más enfáticas de la preocupación regional. La mandataria insiste en que el Gobierno nacional debe construir un plan territorializado que tenga en cuenta las realidades de cada departamento. De lo contrario, las personas quedarían desprotegidas en medio del remezón institucional que implica la liquidación de estas entidades prestadoras de salud.
Según Toro, las consecuencias directas recaerán sobre las poblaciones más vulnerables. “Los pacientes van a tener barreras, no van a ser atendidos. Los pacientes crónicos van a tener dificultades, al igual que quienes tienen cáncer o enfermedades huérfanas”, advirtió la gobernadora. También señaló que no existe una red de medicamentos ni una red de atención estructurada para suplir el vacío que dejarían las EPS liquidadas.
A este complejo panorama se suma la incertidumbre financiera que ya enfrentan hospitales y clínicas en todo el país. Los centros asistenciales arrastran millonarias deudas que, hasta el momento, no tienen un doliente claro. “Los hospitales públicos y las clínicas van a tener dificultades económicas, porque no está claro quién les va a pagar, ya que el Gobierno nacional ha dicho que no va a asumir esas deudas”, precisó la mandataria vallecaucana.
Otro punto que preocupa
Otro de los puntos críticos señalados por los gobernadores es el posible traslado masivo de usuarios hacia la Nueva EPS. La entidad, que ha sido intervenida, actualmente no cuenta con la capacidad suficiente para absorber una carga adicional de pacientes sin afectar la calidad de la atención. “La Nueva EPS no está preparada para absorber tal cantidad de pacientes, no tiene ni la red ni la capacidad para entregar los medicamentos en este momento”, advirtió Toro.
La preocupación se extiende a lo largo y ancho del territorio nacional. Los mandatarios departamentales coinciden en que la liquidación apresurada de estas EPS generaría un efecto dominó difícil de controlar. Desde la asignación de citas hasta la entrega oportuna de medicamentos para enfermedades de alto costo, todo el engranaje del sistema estaría en riesgo de colapsar si no se implementa una transición ordenada y bien planificada.
Por esta razón, los gobernadores reiteraron su llamado al Gobierno nacional para instalar una mesa institucional. La propuesta es clara: construir un plan definido que garantice la atención continua de los pacientes en todas las regiones del país. La liquidación de EPS enciende alarmas que, según los mandatarios, no pueden ser ignoradas por el Ejecutivo central si se busca proteger el derecho fundamental a la salud.
Finalmente, el mensaje de los gobernadores es una advertencia y a la vez una solicitud de coordinación. Insisten en que cualquier decisión sobre el futuro de las EPS debe ir acompañada de una hoja de ruta clara que contemple los recursos financieros, la capacidad instalada de los prestadores y, sobre todo, la continuidad de los tratamientos de millones de colombianos. La liquidación de EPS enciende alarmas que, de no ser atendidas, podrían desembocar en una crisis humanitaria en el sector salud.






