De acuerdo con el más reciente informe, el 16.17 por ciento de la electricidad en Colombia proviene de energías limpias
Las energías limpias en Colombia avanzan con fuerza hacia una matriz eléctrica más sostenible. Según cifras de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), al corte de enero de 2026, el país genera el 16,17% de su electricidad con fuentes limpias no convencionales, marcando un hito histórico en su transición energética. Este avance responde al crecimiento acelerado de proyectos solares, eólicos y pequeñas centrales hidroeléctricas.
Así las cosas Colombia suma, en materia de energías limpias, más de 3.768 megavatios instalados entre sistemas en operación y en fase de pruebas. De esa cifra, la energía solar representa el mayor aporte, con 3.717,1 MW, equivalentes al 15,91% de la matriz eléctrica nacional. Estos proyectos concentran el 98,6% de las Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER).
Además, se destacan 41 MW de energía eólica, actualmente en pruebas, y 17,3 MW de pequeñas centrales hidroeléctricas que fortalecen la diversificación energética del país. Juntas, estas fuentes representan la base del 16,17% alcanzado, demostrando un crecimiento sostenido desde 2022.
Su efecto en el medio ambiente
El impacto ambiental es notable. Según la UPME, Colombia ha evitado la emisión de más de 7 millones de toneladas de CO₂ equivalente, contribuyendo así al cumplimiento de sus metas climáticas dentro del Acuerdo de París. La expansión de las renovables refuerza la independencia frente a los combustibles fósiles.
La transición no solo involucra megaproyectos: más de 13.000 techos solares instalados en hogares y empresas impulsan la autogeneración distribuida. Este modelo permite producir energía propia y entregar excedentes al sistema eléctrico nacional.
El avance coloca a Colombia como referente regional en energías limpias, al consolidar una de las matrices más sostenibles de América Latina. El país destaca por su rápido crecimiento solar y por su apuesta en innovación energética.
No obstante, el desafío será mantener el ritmo de expansión, superar los cuellos de botella en transmisión y fortalecer la infraestructura eléctrica. La meta: consolidar una matriz más estable, diversa y resiliente frente al cambio climático.






