La oposición política en Venezuela busca una negociación que permita el retorno a los procesos democráticos en el país vecino.
El sector mayoritario de la oposición venezolana dio un paso audaz: María Corina Machado y Edmundo González Urrutia propusieron una negociación política en Venezuela para restaurar la democracia con el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y con el acompañamiento de Estados Unidos. La iniciativa busca poner fin a la crisis institucional que atraviesa el país suramericano tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
El anuncio se formalizó a través de un comunicado titulado “Manifiesto de Panamá”, luego de que distintos dirigentes opositores se reunieran con Machado en la capital panameña. La líder opositora, nobel de la paz en 2025, será candidata presidencial en unos comicios que, según su propuesta, deben ser limpios, libres y con observación internacional. La negociación política parte de una premisa clara: el actual Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por funcionarios afines al chavismo, no es confiable.
Por eso, la oposición exige la conformación de un nuevo CNE con personalidades independientes y respetables. También reclaman un cronograma electoral viable y verificable, junto con gestos concretos del gobierno que demuestren voluntad de avance. Entre esos gestos, la liberación plena de los presos políticos —civiles y militares— y la garantía de un retorno seguro para los exiliados venezolanos. Sin estas condiciones, advierten, no habrá negociación posible.
Otros apartados
El documento también plantea la normalización del espacio cívico y político. Esto implica, según la oposición, el desmantelamiento del aparato represivo y de los grupos armados ilegales o terroristas que operan en el país. La negociación política en Venezuela no se limita, entonces, a un simple acuerdo electoral: busca transformar las condiciones estructurales que han impedido la competencia política justa durante años.
Además de las exigencias al gobierno, la oposición hizo un llamado interno. Propusieron construir un “gran acuerdo nacional para la recuperación de la república” con la participación de ciudadanos, partidos democráticos, gremios, sindicatos, iglesias, universidades, sectores productivos, organizaciones sociales, jóvenes y mujeres. Ese acuerdo, aseguran, proporcionará la base política y social para una gobernabilidad democrática sostenible.
La alianza opositora se comprometió, por su parte, a mantener un mensaje único, coherente y coordinado hacia la comunidad internacional, en estrecha alineación con los aliados democráticos. También anunciaron mecanismos permanentes de consulta ciudadana y coordinación interna para garantizar la vía hacia la libertad. El plan de tres fases establecido por Estados Unidos para Venezuela —estabilización, recuperación y transición— recibió el respaldo explícito del bloque opositor.
Delcy se tiene que ir
Machado, en rueda de prensa, fue enfática: no está en duda la salida de Delcy Rodríguez del poder. La actual mandataria encargada asumió tras la captura de Maduro, pero la oposición insiste en que su permanencia es transitoria y que el único camino legítimo es la celebración de elecciones libres. La líder opositora aseguró que la transición democrática exige unidad y visión de Estado, no como una consigna, sino como un compromiso y una responsabilidad.
Mientras tanto, el gobierno de Delcy Rodríguez no se ha pronunciado oficialmente sobre esta propuesta de negociación. La comunidad internacional observa con atención. Esta iniciativa podría ser la última oportunidad para evitar un escalamiento mayor de la crisis en un país que ya acumula años de sufrimiento, exilio y represión. La pelota está ahora en el tejado del chavismo.






