Con todos los ingredientes y penales incluidos, el París Saint Germain logró por segunda vez el título de la Liga de Campeones.
El París Saint Germain sigue haciendo historia, el elenco francés se coronó por segunda vez y de forma consecutiva como campeón de la Liga Europea de Campeones, manteniéndose como el mejor equipo de Viejo Continente.
Budapest (Hungría) fue el escenario de la final en donde los parisinos, actuales campeones de Francia, lucharon por el título ante el Arsenal inglés, recientemente coronado como campeón en su país, tras poco más de dos décadas de espera.
Final que se resolvió mediante tiros penales, en lo que fueron los 90 minutos y el tiempo extra el marcador quedó igualado a un gol mientras que en los tiros penales los franceses vencieron por 4:3.
Tenso primer tiempo
Una primera parte en donde el Arsenal comenzó pegando primero. Al sexto minuto de comenzado el partido el alemán Kai Havertz logra incursionar en el área derecha de los franceses y con un violento zapatazo logra el 0:1 y sin resistencia alguna.
Luego del gol el París Saint Germain busca reaccionar y comienza a tomar la batuta del partido aunque se topa con un Arsenal que sabe defenderse y cómo tomar la pelota cuando la recupera, situación que perduró hasta el final de la primera parte.
Ya en la segunda mitad de repite el mismo guion, ahora con un Arsenal que busca a acudir al contragolpe y buscar el gol que le otorgue la tranquilidad, un plan que se hace agua al minuto 64 cuando el árbitro pita un penal a favor del París Saint German: falta del español de origen colombiano Christian Mosquera sobre el georgiano del PSG, Khvicha Kvaratskhelia.
Un penal aprovechado por Ousmane Dembele para lograr el empate y con ello París logra tener confianza para buscar un segundo gol que no llega.
El desenlace
Terminados los 90 minutos se accede a tiempos extra en donde ocurre más de lo mismo: París atacando y Arsenal defendiendo y esperando un contragolpe, aunque en el proceso protestan por un penal inexistente.
Con todo ello se llega a los penales en donde la mala fortuna le llegó al Arsenal al fallar dos de sus cobros y dándole a su rival su segundo título consecutivo, al tiempo que se consolida como el mejor equipo de la historia del fútbol francés.






