Defensoría alerta por escalada de violencia en cinco departamentos
La Defensoría del Pueblo lanzó una alerta por el recrudecimiento de la violencia en Colombia tras documentar cinco hechos armados ocurridos entre el 14 y el 17 de julio en Cauca, Chocó, Vichada, Arauca y Norte de Santander. La entidad pidió al Gobierno nacional fortalecer de inmediato las medidas de protección para salvaguardar a las comunidades y a la Fuerza Pública frente al avance de los grupos ilegales.
De acuerdo con el organismo, la mayoría de los ataques fueron atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN), aunque en varias de las zonas afectadas también tienen presencia las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo. Por ello, la Defensoría insistió en reforzar la presencia institucional y acelerar las acciones de prevención para evitar nuevas víctimas.

El primer hecho se registró el 14 de julio en el sector de Las Toldas, sobre la vía Quibdó–Carmen de Atrato, en Chocó. Allí, enfrentamientos entre el Ejército Nacional y el ELN dejaron a 45 personas atrapadas en medio del fuego cruzado. Además, la activación de explosivos provocó la muerte de dos soldados y dejó otros seis militares heridos.
La violencia golpea regiones también en Arauca, donde un ataque con explosivos contra la subestación de Policía de Betoyes, en el municipio de Tame, causó la muerte de dos uniformados y una mujer de la población civil. El atentado dejó, además, nueve policías lesionados. La Defensoría advirtió que la explosión ocurrió cerca de dos instituciones educativas indígenas, exponiendo a estudiantes, docentes y comunidades vecinas a las hostilidades.
En Vichada, la situación de orden público también se deterioró. Tres jóvenes indígenas fueron asesinados, una mujer de 45 años resultó herida y varias familias tuvieron que abandonar sus viviendas. Asimismo, algunas casas fueron incendiadas. Las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer qué grupo armado estaría detrás de estos hechos.
La crisis de seguridad también alcanzó al Catatumbo. En el municipio de Tibú, Norte de Santander, un carro bomba explotó cerca de una instalación militar y dejó siete personas afectadas, de las cuales tres sufrieron heridas por esquirlas. La detonación causó daños en viviendas y en una estación de servicio, aumentando la preocupación de los habitantes de la región.

En el Cauca, específicamente en la zona rural de El Tambo, comunidades fueron obligadas por disidencias de las Farc a desplazarse hacia el sector de El Filo para exigir la salida del Ejército. Durante los hechos murió un civil y otras tres personas resultaron heridas, entre ellas un menor de edad. Horas más tarde, hombres armados hostigaron la subestación de Policía del corregimiento El Crucero de Pandiguando, sin que se reportaran víctimas.
Frente a este panorama, la Defensoría del Pueblo reiteró su llamado al Gobierno nacional para fortalecer las estrategias de prevención, protección y atención humanitaria en las zonas más afectadas por el conflicto armado. La entidad advirtió que la persistencia de estos ataques refleja el deterioro de la seguridad en varias regiones del país y la necesidad de una respuesta institucional más contundente para proteger a la población civil.






