Una serie de violentas inundaciones entre Nepal y el Tibet dejaron 292 muertos y 1.200 desaparecidos.
Equipos de rescate buscan este jueves a 1.200 desaparecidos en la frontera entre Nepal y el Tíbet, tras las repentinas inundaciones en Nepal y Tíbet que dejaron al menos 292 muertos y pueblos enteros arrasados. Un video de vigilancia muestra cómo una feroz pared de lodo y escombros engulle un edificio mientras decenas de personas corren para salvar su vida.
El fenómeno ha costado la vida a más de 270 personas del lado nepalí y a tres del lado chino, en el Tíbet; dicha tragedia fue provocada por el derrumbe parcial de un glaciar, cuya violencia fue registrada como un “evento sísmico” de magnitud 5,2 por el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS).
La riada barrió en Nepal el valle del río Trishuli y el valle del Bhote Koshi. “Todo se acabó”, declaró Omkar Joshi, de 35 años, refugiado en las colinas de Timure. “Ya no es más que un gigantesco cementerio”, lamentó el afectado por las inundaciones.
Los desaparecidos
Un día después del desastre, las autoridades de Nepal siguen sin noticias de 823 personas, incluyendo 517 turistas extranjeros. Entre ellos hay ciudadanos de India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia, Australia, Reino Unido y Canadá. España confirmó cuatro ciudadanos suyos no localizados.
Del lado chino, la prensa estatal cifró en 558 los desaparecidos, entre ellos 260 extranjeros. La cancillería china indicó que hay alrededor de cien ciudadanos chinos desaparecidos en el lado nepalí.
Los primeros ministros de China y Nepal acudieron a las zonas afectadas para supervisar las labores de búsqueda y rescate. En el terreno, los rescatistas tratan de abrirse paso a través de la espesa capa de lodo y escombros con la ayuda de perros rastreadores, en medio de la desesperación de los familiares.
El director en Nepal de la Federación Internacional de la Cruz Roja alertó sobre la dimensión de la catástrofe: “pueblos enteros y zonas de mercado han quedado arrasados”. Estados Unidos prometió 500.000 dólares en ayuda, mientras el papa León XIV envió su pésame a los familiares de las víctimas.
Los expertos advierten que un bloqueo persistente en un río podría provocar una nueva inundación. Las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de una segunda avalancha.






