Mediante estudio Fenalco expresó que el empleo formal enfrenta dificultades debido a los efectos de la reforma laboral.
La reforma laboral, el incremento del salario mínimo y la reducción progresiva de la jornada laboral ya golpean con fuerza el bolsillo de las empresas colombianas. Así lo revela la más reciente Bitácora Express de FENALCO, un sondeo empresarial que evidencia un fuerte deterioro en la sostenibilidad del tejido productivo, el empleo formal y la competitividad del país. Los números son contundentes.
El 64 % de las empresas aseguró haber reducido su planta de personal como consecuencia directa del aumento de los costos laborales. Dentro de ese grupo, un 44 % reportó recortes moderados y un 20 % reconoció disminuciones significativas en sus nóminas. Los efectos de la reforma laboral en el empleo formal ya no son una proyección: son una realidad que se siente en todos los sectores.
Jaime Alberto Cabal, líder del gremio, detalló que el 80 % de las empresas ajustó su presupuesto de costos laborales y tomó medidas drásticas. El 51 % redujo horarios nocturnos y el 25 % adoptó sistemas de automatización e innovación tecnológica para disminuir su dependencia de la mano de obra humana. La tecnología, en este contexto, se convierte en un sustituto de los trabajadores.
El informe también reveló que el 61 % de los empresarios reportó incrementos significativos en los costos laborales y otro 32 % calificó el aumento como moderado. Solo el 15 % de las empresas considera que estaba preparado para asumir este nuevo escenario económico. El 45 % restante reconoce haber tenido poca o ninguna capacidad de adaptación. Los efectos de la reforma laboral en el empleo formal están dejando al descubierto una fragilidad empresarial que muchos no anticipaban.
La respuesta de las empresas
Ante la presión financiera, las compañías aplicaron varias estrategias. La automatización de procesos lidera con un 25 %, seguida de ajustes de precios al consumidor (23 %) y la reducción de personal (22 %). Sin embargo, el gremio advierte que las empresas están llegando al límite de su capacidad de maniobra. En febrero, el 31 % trasladaba los mayores costos a precios; ahora muchas están absorbiendo el impacto reduciendo márgenes de ganancia, una práctica que pasó del 11 % al 22 %.
“La capacidad de absorber costos tiene un límite y eso termina afectando la sostenibilidad de las empresas y la generación de empleo formal”, advirtió Cabal. La advertencia no es menor: cuando los márgenes se comprimen, lo primero que sacrifican las empresas es la contratación de personal formal. Los trabajadores con todos sus beneficios laborales se convierten en un lujo que muchas compañías ya no pueden pagar.
Aumento de la automatización
La automatización avanza a pasos agigantados como respuesta al aumento de costos. El 53 % de las empresas aseguró haber fortalecido procesos tecnológicos de manera moderada o significativa, y otro 16 % prevé implementar nuevas automatizaciones en lo que queda de 2026. Máquinas que no piden salario mínimo, no reclaman horas extras ni tienen derecho a prima reemplazan a seres humanos. La paradoja es cruel: la reforma que buscaba proteger al trabajador termina acelerando su reemplazo.
“De mantenerse esta tendencia, el país podría enfrentar un debilitamiento progresivo del tejido productivo y una menor capacidad de generación de empleo formal”, concluyó Cabal. Los efectos de la reforma laboral en el empleo formal son, entonces, un círculo vicioso: más costos, menos contratación, más automatización, menos puestos de trabajo. El empleo formal, que tanto costó construir, se desmorona ante la presión de unos costos que las empresas ya no pueden sostener.






