Una nueva herramienta contra el narcotráfico permitirá a las autoridades a juzgar en altamar: se trata del nuevo Procedimiento Especial de Interdicción Marítima
La Armada Nacional estrenó una herramienta que cambiará las reglas de la guerra contra el narcotráfico en el mar. El Congreso aprobó el nuevo Procedimiento Especial de Interdicción Marítima (PEIMAR), una ley que permitirá iniciar procesos judiciales directamente desde altamar y mantener las operaciones por más tiempo en el Caribe y el Pacífico colombiano. Hasta ahora, los buques estaban obligados a regresar inmediatamente a puerto tras cada incautación.
El vacío legal que explotaban los narcotraficantes era enorme. El vicealmirante Orlando Enrique Grisales Franceschi, Segundo Comandante de la Armada, explicó que el artículo 298 del Código Penal establecía que el habeas corpus de los capturados comenzaba a contar solo cuando el buque llegaba a puerto. Ese tránsito podía durar tres, cuatro o cinco días, tiempo durante el cual no se podía judicializar a nadie.
Las organizaciones criminales convirtieron ese lapso en su mayor ventaja. Utilizaban las llamadas “lanchas de sacrificio” o señuelo: dividían la droga en varias embarcaciones pequeñas. Cuando la Armada interceptaba una, el buque debía abandonar el área para regresar a puerto, mientras las otras lanchas continuaban su ruta sin ningún obstáculo. La interdicción marítima contra el narcotráfico en Colombia quedaba así severamente limitada.
Cambio de reglas
Con la nueva ley, ese escenario cambia por completo. La Armada Nacional recibió funciones especiales de policía judicial acotadas a la flagrancia en el escenario marítimo. Esto significa que los hombres del cuerpo de Guardacostas podrán iniciar el proceso de judicialización directamente en altamar, sin necesidad de tocar tierra. El vicealmirante Grisales destacó que la medida también protege los derechos humanos de las personas interceptadas.
El tiempo de permanencia en el mar se amplió de manera drástica. Los buques ahora podrán mantenerse hasta 45 días continuos en las zonas de operación después de realizar una interdicción. Antes, la ley solo permitía el tiempo estrictamente necesario para el tránsito de regreso. Las embarcaciones de la Armada, explicó Grisales, están diseñadas para operar hasta 90 días con tripulaciones completas, víveres, agua potable y cuartos fríos.
El impacto operacional promete ser significativo. El vicealmirante estimó que la interdicción marítima contra el narcotráfico en Colombia podría aumentar los resultados de incautación en un 40 %. La razón es simple: los buques ya no tendrán que abandonar el área después de cada captura, lo que permitirá mantener la presión sobre las rutas criminales de manera continua. El ahorro en combustible también es enorme: equivale a tener el buque seis meses en operación o a tanquear una camioneta 25 mil veces.
A recuperar el terreno perdido
Colombia ya supera las 200 toneladas de cocaína incautadas durante 2026, según cifras de la Armada. Las rutas marítimas hacia Estados Unidos, Europa, Asia y Australia siguen siendo el principal corredor utilizado por las organizaciones narcotraficantes para sacar la droga del país. El Pacífico y el Caribe colombianos son los escenarios donde se libra una de las batallas más intensas contra este flagelo.
La nueva ley también tendrá un efecto disuasivo sobre las estructuras criminales. Ya no les servirá sacrificar una lancha para que las demás escapen, porque el buque de la Armada podrá quedarse en el área y seguir interceptando. La interdicción marítima contra el narcotráfico en Colombia se vuelve más inteligente, más persistente y mucho más efectiva. Los narcotraficantes tendrán que replantear toda su logística en el mar.






